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La tan manida crisis nos ha acostumbrado, o malacostumbrado, diría yo, a un paisaje urbano plagado de empresas antaño solventes ahora en concurso de acreedores, negocios regentados por varias generaciones de una misma familia ahora cerradas a cal y canto y tiendas de esas que uno considera imprescindibles que un buen día cuelgan el cartel de “liquidación por cierre”.

Hoy Lina ha colgado ese cartel. Y al verlo, he entrado en su tienda a darle un abrazo con una mezcla de tristeza y de impotencia.

Lina es una de esas mujeres que te atrapa por su simpatía, su encanto, su sencillez y por supuesto, por el gusto por su profesión. Abrió hace diez años una tienda de bisutería y complementos de todo tipo en pleno centro de Gandia. En estos diez años he visto cómo se esmeraba continuamente en decorar su escaparate, cómo ha pintado y repintado la fachada de su negocio, cómo ha cambiado los muebles de la tienda, cómo ha abierto el abanico de productos siempre pensando en los bolsillos de todas sus clientas, cómo se ha reinventado sacando, por ejemplo, una línea de complementos para niños y niñas, cómo ha escrito en su blog aquello que le interesaba relativo a la moda, cómo nos ha enseñado a través de las redes sociales sus productos de una forma siempre tentadora y sugerente. Diez años en los que no se ha limitado a abrir la tienda a las diez de la mañana y cerrarla a las ocho de la tarde sin pena ni gloria. Ha sido uno de esos comercios “de proximidad” en toda su esencia. Lina ha llenado La Delicà de un gusto exquisito por su trabajo, de risas, de confidencias, de consejos, de confianza. Y eso se nota. Ha sido una tienda con alma. Pero, pese al trabajo tan bien hecho, desde hoy La Delicà está en liquidación.

Han podido la crisis y la imposible tarea de conciliar la vida profesional y familiar

Han podido la crisis y la imposible tarea de conciliar la vida profesional y familiar, como ha ocurrido en tantos otros negocios. Y pese a lo reiterado de este drama, la solución no llega. Ni los que deberían ponerla buscan remedio. Su niña de ojos azules, Carlota, a la que también hemos tenido la suerte de ver nacer y crecer en este tiempo y a la que hemos visto jugar en la tienda, reír, llorar y reclamar a su madre ante su reiterada ausencia, ha conseguido aquello de lo que nunca tendría que haber prescindido, tener, por fin, a su madre cerca para verla crecer.

¡Qué lejos estamos en este país de conseguir que el trabajo deje de robarnos la infancia de nuestros hijos, o deje de impedirnos desarrollar otras habilidades en nuestro tiempo libre! ¿Tiempo? ¿Libre?

Quiero pensar que Lina, como tantas mujeres emprendedoras y valientes, tendrá nuevas oportunidades para desarrollar su talento.

Gracias por estos diez años. Me va a costar mucho pasar por delante de La Delicà y no verte al girar la vista hacia la tienda. Disfruta mucho de tu nueva etapa.

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Sobre mí

Marina Vallés Pérez (25/05/1976). Natural de Teulada (Alicante). Licenciada en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona. Actualmente ocupo el puesto de subdirectora de Radio Gandia, emisora adscrita a la Cadena Ser.



  • M.A. dice:

    La verdad es que es muy cierto lo que dices en tu artículo. Aunque también me gustaría darte mi punto de vista.

    Debido a mi trabajo yo visito unos 60 comercios semanales. Las he visto de todos los colores en cuanto a puesta en marcha, desarrollo y cierre de negocios, incluso varias veces el mismo local en 1 año.

    Mi impresión es que hay bastante gente que pone un negocio en plan “pongo un negocio como si pusiera cualquier cosa”. Emprender es un tema muuuy serio, y no se puede hacer a tontas y a locas. A mi me da pena ver a gente que cierra su negocio, donde han puesto TODO su dinero/patrimonio.

    Por otro lado, evidentemente la gente que debería de propiciar la conciliación laboral y familiar o está escondida o no hace su trabajo. Hay que seguir luchando para que cada vez la brecha sea más pequeña.

    Pero también opino que en estos tiempos que vivimos, hay que tomar decisiones, y eso implica injusticia la mayoría de las veces. ¿No crees que puede llegar un momento en que se tenga que primar lo personal sobre lo profesional o viceversa? Claro que lo ideal sería conjugar ambas facetas sin mayor problema, pero hay veces que no puede ser, y que sigamos luchando contra esta injusticia no quiere decir que no haya ocasiones en que no queda más remedio hacer un sacrificio, bien de una parte o bien de la otra.

    Lo cierto es que este tema es un tema sensible.

    Enhorabuena por tu blog, lo encontré por casualidad, ha sido una grata sorpresa, aunque se me queda corto! 🙂

    Besos y abrazos

  • Lina dice:

    Gracias Marina, no sólo por tus cariñosas palabras, sino por ser como eres, gran profesional,buena persona, y una madre estupenda.
    Nos veremos fuera de La Delicà, seguro.
    Un abrazo enorme.

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