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Cuando no perteneces a ellas, a la tribu de madres, para qué nos vamos a engañar, las miras de reojo. Ahí están ellas en masa en los parques, a las entradas y salidas de colegios o en cualquier cafetería hablando de no sabes muy bien qué.

Pero un buen día te ves empujando el columpio en el que has subido a tu hijo en ese mismo parque por el que pasabas de puntillas. A tu lado hay una madre a la que le estás contando, sin que ella te lo haya pedido, que no has pegado ojo en toda la noche porque el niño al que columpias, tu hijo, se ha puesto enfermo.

Y otro día te incluyen en uno de esos temidos grupos de whatsapp en el que aparecen 29 madres más, que el destino, el azar o la suerte han querido que sean las madres de los amigos de tu hijo. Te guste o no, vas a convivir con ellas hasta que tu vástago se haga mayor, salvo que te salgas del grupo, claro.

Pero yo voy a romper una lanza en favor de mi particular ejército de madres del cole, porque para mí se han convertido en un apoyo incondicional y parte de mi familia. Y cuando sientes que en tu camino aparece gente que, de forma totalmente altruista y generosa, dedica parte del tiempo que apenas tiene a ayudarte a ti, entonces te das cuenta de que es un privilegio formar parte de ese colorido grupo que no has elegido pero al que perteneces.

Detrás de sus fotos y su “estado” de whatsapp está Marta, que ha acompañado a mi hijo a una extraescolar todo el curso; o Euge, que ha sustituido a Marta cuando ella no ha podido ir; o Maite, que en plena canícula, y ya con el curso acabado, me ayuda con las idas y venidas a la escuela de verano; o Mamen, que se lo ha llevado a más de un cumpleaños; o Iris, que en su tiempo libre ha cuidado de mi hijo mientras el suyo estaba en clase; o Nuria, que me ha recordado y explicado con paciencia el papeleo que había que cumplimentar para que le suministraran una medicación a mi hijo; o Pili, que me ha dicho que contara con ella el fin de semana si yo tenía que trabajar; o Ana, que me ha comprado la ropa del uniforme del colegio porque el horario de la tienda era incompatible con el mío.

Y el ejército es más amplio, porque ha habido quien se ha ocupado de recoger el dinero para el regalo de fin de curso de la profesora, quien se ha preocupado de pensarlo, pedirnos opinión a las demás, comprarlo, envolverlo y llevarlo a clase; quien incluso nos ha recordado al resto que al día siguiente los niños debían llevar chándal en vez de uniforme; quien se ha preocupado de enviar fotos de nuestros hijos en alguna actividad extraescolar para hacernos partícipes a quienes no hemos podido asistir…Ahí hay 29 madres con sus preocupaciones, sus miles de  quehaceres, sus familias, sus otros hijos, sus otros grupos de whatsapp de otras madres, que también me han prestado, de una manera u otra, su apoyo, su ayuda, su cariño y su enorme solidaridad. Aunque no las nombre a todas, me refiero a todas. Porque hasta un “buenos días” sonriente de alguna de ellas a la puerta del colegio cualquier mañana ha sido una forma de reconciliarte con el madrugón, las protestas, las carreras y lo que te queda por delante, el día entero.

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En esa utopía a la que llaman “conciliación familiar y laboral” hay de todo menos horarios compatibles. A saber: persona que cuida de tu hijo y con la que compartes una parte de tu sueldo, familia que te ayuda cuando puede y, lo que más me reconforta en medio de una creciente insolidaridad, la gran humanidad del ejército de madres que me ha tocado en suerte, mujeres valientes, luchadoras y comprometidas. Entre todas hemos tejido una red que nos asiste allí donde deberían estar las administraciones públicas fomentando políticas que nos dejaran trabajar y cuidar de nuestros hijos sin tantos malabarismos.

Ah, sí, ya sé que algunos lo estaréis pensando. ¿Para cuándo un grupo de whatsapp de padres? Alguno habrá, quiero pensar yo.

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Sobre mí

Marina Vallés Pérez (25/05/1976). Natural de Teulada (Alicante). Licenciada en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona. Actualmente ocupo el puesto de subdirectora de Radio Gandia, emisora adscrita a la Cadena Ser.



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